martes, 8 de mayo de 2012

El nuevo dios y el nuevo rey es el libre comercio; la doctrina del descubrimiento sigue colonizando




El día de ayer comenzó el XI Período de Sesiones del Foro Permanente sobre cuestiones indígenas.  Tendrá duración del 7 al 18 de Mayo en Nueva York. Unos de los temas principales  para el año: “La doctrina del descubrimiento: su repercusión duradera en los pueblos indígenas y el derecho a recibir reparación por conquistas del pasado (artículos 28 y 37 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas)”.

La declaración del caucus de Latinoamérica estuvo a cargo de Hortencia Hidalgo Caceres,  aymara de Chile de la Red de Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad de América Latina y el Caribe.




Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas
11º período de sesiones
Nueva York, 7 a 18 de mayo de 2012

Declaración  de los Pueblos Indígenas del Abya Yala

El Abya Yala es la cuna de grandes civilizaciones que legaron al mundo valiosos conocimientos –alimentos, tecnologías, formas de organización social y política, culturas– que aún hoy causan asombro. Un proceso único y propio que fue interrumpido con la invasión europea en 1492.

Despojados, perseguidos, masacrados en trabajos forzados, prohibidos de usar nuestras vestimentas e idioma, de practicar nuestra espiritualidad, los pueblos indígenas, sin embargo, resistimos. Conservamos principios y prácticas ancestrales como la reciprocidad y la complementariedad, nuestra identificación con la Madre Tierra, nuestros sistemas propios de trabajo y economía colectivos, de organización social, nuestros sistemas de autoridades y de justicia, nuestra cultura.

Para invadirnos, someternos, saquearos y diezmarnos, los conquistadores europeos se valieron de dos instrumentos, la cruz y la espada, para imponer su doctrina: un solo dios, un solo rey. Obtuvieron una bula papal que les otorgaba estas tierras con la condición de “evangelizar” a los indígenas (extirpar idolatrías). E inventaron el racismo, el criminal concepto de razas “superiores” e “inferiores”, sustento ideológico de ese y posteriores genocidios.

Ese es el cruel origen del capitalismo, el período de acumulación de capital. Pero la colonización iniciada hace quinientos años continúa hasta hoy. En América, tras las independencias formales, las repúblicas mantuvieron las instituciones coloniales. Y en las dos últimas décadas del siglo pasado los poderosos del norte emprendieron la nueva colonización: la globalización neoliberal.

Nuestros Estados se someten aún más al poder de las multinacionales, que son las carabelas del presente. En nombre del desarrollo, reprimarizan las economías, sustentándolas en las actividades extractivas: minería, petróleo, bosques, agua, bioviversidad y megaproyectos. Esas multinacionales invaden con apoyo de los Estados nuestros territorios indígenas y criminalizan nuestra protesta ante esta violación sistemática de derechos.

El nuevo dios y el nuevo rey es el libre comercio. Nuestra Madre Tierra es maltratada por la minería, por los megaproyectos de infraestructura diseñados para saquear nuestros recursos. Y en nombre de la seguridad, en todo el continente se instalan bases militares, nacionales y estadounidenses, precisamente en los lugares donde están los bienes naturales, que para Occidente no son más que “recursos estratégicos”, esos que en su mayoría están en nuestros territorios indígenas.

Este modelo neoliberal extractivista de saqueo y maltrato a la Madre Tierra no da más: las múltiples crisis que azotan hoy el planeta: social, cultural, económica, ambiental, de paradigmas, evidencian los límites de este sistema, incapaz de sostenerse a sí mismo. Es una crisis de la civilización occidental, en la que el cambio climático es el síntoma y la consecuencia más evidente.

Para enfrentarlo, los poderosos profundizan aquello que ha provocado la crisis. Las falsas soluciones basadas en los mecanismos de mercado. REDD y todas sus variantes, bonos de carbono, mecanismos de desarrollo limpio, agrocombustibles, energías “limpias”. Y para ello pasan por encima de nuestros derechos territoriales, a la consulta y consentimiento previo, libre e informado, a la autodeterminación.

Los Estados hacen cumbres mundiales en la que nosotros, los pueblos indígenas, que estamos entre los más afectados, no tenemos espacios reales de participación, y donde las decisiones son tomadas por los países poderosos, los mayores responsables de la crisis climática, que ahora nos hablan de desarrollo sustentable y economía verde solo para evadir su responsabilidad y persistir en sus políticas neoliberales de saqueo y maltrato a la Madre Tierra.

Frente a ello, recomendamos a los Estados:

  • Respeto y garantía para el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas a la libre determinación, los territorios, los bienes naturales, la consulta y el consentimiento previo, libre e informado.
  • Participación, consulta y consentimiento previo, libre e informado para todo programa sobre cambio climático, desarrollo sustentable, proyectos extractivos y de infraestructura que puedan impactar sobre los derechos indígenas.
  • Establecer políticas de salvaguardas sustentadas en la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la OIT para todo programa sobre cambio climático, desarrollo sustentable, proyectos extractivos y de infraestructura que puedan impactar sobre los derechos indígenas.
  • Zonificación territorial, económica y ecológica. Intangibilidad de glaciares, cabeceras de cuenca, zonas de alta biodiversidad. Moratoria de las actividades extractivas de nuestros territorios.
  • Reconocimiento y protección de los conocimientos ancestrales, con salvaguardas y sistemas especiales de patentes.
  • Cambio del modelo neoliberal extractivista y reconocimiento de todas las formas económicas diversas.
  • Debate y adopción de una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra.


Nueva York, 7 de mayo del 2012.

Fin a la Doctrina de Terra Nullius, Política del Desposeimiento


Aucan Huilcaman Paillama

El Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas de Naciones Unidas en su XI sesión analizará la “doctrina del descubrimiento” y su impacto con los Pueblos Indígenas. Evento que se efectuará en la ciudad de Nueva York los días 07 al 18 de mayo 2012.- 

La doctrina del descubrimiento y la política de Terra Nullius aplicada con los Pueblos Indígenas y sus derechos y, sus consecuencias han perdurado hasta el día de hoy. Sin embargo, esta doctrina ha sufrido un vuelco con la adopción del artículo 28.- de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. El artículo 28.- seria insuficiente sin establecer una intrínseca relación con el derecho a la autodeterminación de los Pueblos Indígenas estipulado en el artículo 3.- de la misma Declaración. Del mismo modo ambos artículos resultarían ineficaces, sino, se establecen condiciones previas y elementales de parte de los Pueblos Indígenas en su condición de destinatarios y titulares de los derechos. Esta situación normativa estipulada en el derecho internacional presupone un imperativo con relativa urgencia de parte de los Pueblos Indígenas con las siguientes condiciones
:
A.- Desarrollo cabal e integro de los derechos contenidos en el artículo 28.-
B.- Implementación del derecho de libre determinación artículo 3.- estableciendo sistema de gobierno y/o autogobierno de los Pueblos Indígenas.       
          
La doctrina del descubrimiento y su consecuencia consistente en la política del desposeimiento territorial y sus recursos utilizado durante varias centurias en contra de los Pueblos Indígenas bajo el criterio y política de Terra Nullius, o “Tierra de Nadie” y por tanto susceptible de ocupación, toma, confiscación y apropiación indebida, a pesar de la ilegitimidad de esta doctrina y de ser contraria al derecho, había perdurado durante siglos afectando fundamentalmente los derechos territoriales y sus recursos y del mismo modo conculcando el derecho a la autodeterminación de los Pueblos Indígenas. Aunque en el último tiempo en la práctica esta doctrina no se estaba aplicando lisa y llanamente porque los Pueblos Indígenas ya han sido despojados de sus derechos materiales y bienes que constituyen el fundamento de su cultura, pero todas sus consecuencias están plenamente vigentes. 

La doctrina de Terra Nullius ha sufrido un vuelco inesperado y meridianamente contundente en la actualidad de parte del derecho internacional en cuanto haber reconocido la titularidad permanente y continua de los Pueblos Indígenas sobre sus tierras, territorios y sus recursos que le fueron ocupado, tomado y confiscado. En definitiva el derecho internacional ha reconocido la titularidad permanente sobre los territorios que fueron objeto de la aplicación de la doctrina de Terra Nullius y que a la vez siguen constituyendo los puntos esenciales del cual se derivan las situaciones controversiales que viven los Pueblos Indígenas en la actualidad en sus relaciones con los Estados nacionales. 

La titularidad continua y permanente que reconoce el derecho internacional no está referida a las actuales tierras, territorios y sus recursos, sino, de aquellos que fueron objeto de actos flagrantes de despojos en absoluta contravención a los derechos humanos de los Pueblos Indígenas. El alcance de la titularidad en su sentido continuo y permanente reafirma el derecho inherente e imprescriptible del territorio y sus recursos. Estos derechos han quedado establecidos en el artículo 28.- de la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Indígenas y establece:

1.- “Los pueblos indígenas tienen derecho a la reparación, por medios que pueden incluir la restitución o, cuando ello no sea posible, una indemnización justa, imparcial y equitativa, por las tierras, los territorios y los recursos que tradicionalmente hayan poseído u ocupado o utilizado de otra forma y que hayan sido confiscados, tomados, ocupados, utilizados o dañados sin su consentimiento libre, previo e informado”.
2.- “Salvo que los pueblos interesados hayan convenido libremente en otra cosa, la indemnización consistirá en tierras, territorios y recursos de igual calidad, extensión y condición jurídica o en una indemnización monetaria u otra reparación”
La primera cuestión que reconoce y ampara el derecho internacional en una Declaración de Derechos Humanos, es el derecho inherente e imprescriptible de los Pueblos Indígenas sobre  sus tierras, territorios y sus recursos del cual tuvieron uso, dominio, posesión tradicional y ancestral en base a sus respectivos sistemas de derechos. Este reconocimiento tan categórico pone fin a la doctrina que había legitimado el proceso de despojo territorial con los Pueblos Indígenas, doctrina que no tan solo tuvo vigencia durante los sistemas coloniales, sino, se prolongó, en la propia formación de los Estados nacionales y muy particularmente en América Latina. En Chile y en Argentina esta doctrina se aplicó con el Pueblo Mapuche mediante el uso de la fuerza militar, hechos coercitivos conocidos como la Pacificación de la Araucanía y la Conquista del Desierto y seguidamente con la adopción de diversas normas jurídicas que confiscaron, tomaron y ocuparon sus tierras y territorios. Estos actos se caracterizan esencialmente porque se efectuaron sin el consentimiento previo libre e informado de parte de los Pueblos Indígenas. (el autor)  

El reconocimiento del derecho al territorio tradicional y ancestral del cual se ejerció soberanía de parte de los Pueblos Indígenas tiene particular importancia jurídica e histórica y establece las directrices para el ejercicio y goce de los derechos en el futuro inmediato. Cuyo reconocimiento de parte del derecho internacional no está circunscrito en el ordenamiento jurídico Estatal, sino, concretamente tiene una connotación y dimensión amplia en el tiempo que, abarca desde las primeras relaciones con los sistemas coloniales hasta la actualidad y del mismo modo su reconocimiento está contextualizado en un tiempo previo a los derechos y actos de disposiciones jurisdiccionales de carácter positivo que se han derivados de parte de los Estados nacionales. 

En los términos que el derecho internacional afirma un reconocimiento jurídico de los Pueblos Indígenas sobre sus territorios y sus recursos tiene un sentido retroactivo que va más allá de los ordenamientos jurídicos nacionales al establecer el concepto de “tradicionalmente hayan poseído u ocupado”. Y efectivamente muchos son los territorios tradicionales y ancestrales, ocupados por los Pueblos Indígenas en base a sus sistemas consuetudinarios de derecho del cual tuvieron dominio y posesión material, pero que luego fueron objeto de despojo. En este caso el concepto de ocupado tradicionalmente en su forma y espíritu lo liga a un tiempo anterior a las vigencias de los Estados Nacionales y a la propia instalación de los sistemas coloniales y el sentido normativo de carácter afirmativo otorga titularidad a los Pueblos Indígenas en diversos momentos históricos de manera continua y permanente, es decir, desde el momento previo de la aplicación de la doctrina de Terra Nullius abarcando la vigencia de los sistemas de colonización de ultramar y la posterior relación con los propios Estados nacionales.   

El articulo 28.- de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, cuando establece “los Pueblos Indígenas tienen derecho a la “reparación”, por medios que pueden incluir la “restitución”. Esta parte del artículo apunta a dos cuestiones fundamentales. El primero, se refiere a que el derecho internacional reconoce sin titubeo jurídico que el derecho a las tierras, territorios y sus recursos son derechos imprescriptibles que siempre pertenecieron y siguen perteneciendo a los Pueblos Indígenas independientemente a su posesión actual, pero que fueron objeto de “ocupación”, “toma” y “confiscación” y, consustancialmente del reconocimiento expreso se origina el legitimo derecho a la reparación. En segundo lugar, este reconocimiento en derecho establece como primera medida el acto de  “restitución” considerando que los legítimos propietarios no han renunciado a tales derechos y si eventualmente han sido despojados de ellos, el mismo artículo estipula que tales actos se han efectuado “sin el consentimiento previo libre e informado” y se ha formulado de esta manera teniendo en cuenta por un lado, la relación intrínseca del territorio y sus recursos como base material y fundamento de la cultura indígena y por otro, su reconocimiento en una norma internacional de derechos humanos las tierras, territorios y sus recursos pasan a constituir los derechos humanos de los Pueblos Indígena. 

El derecho a la “restitución de las tierras, territorios y sus recursos” que estipula la norma esta guiado por el principio universal de los derechos humanos, referido a que todo derecho humano que ha sido violado tiene un carácter imprescriptible, por ello, establece una condición elemental en derecho que debe ser “reparado” y en vista que se trata de derechos tangibles y de cuerpo cierto se establece la restitución como primera medida. En este caso, la reparación como derecho adquiere un carácter colectivo, considerando que el derecho internacional  reconoce el derecho permanente y continuo sobre el territorio y sus recursos a los “Pueblos Indígenas”, independientemente que muchos actos de violación a los derechos humanos relativos a las tierras y territorios hayan afectados directamente a una comunidad indígena en particular. (el autor)

El reconocimiento del derecho a la “reparación” como acto de derechos humanos, cuestiona determinantemente la doctrina de Terra Nullius y al mismo tiempo establece la reparación como una condición sobre las consecuencias injustas, arbitrarias e ilegitimas que provocó la aplicación de dicha doctrina. En este sentido el derecho internacional ha seguido un principio fundamental estableciendo la titularidad del derecho referido a los Pueblos Indígenas y seguidamente reprochando las consecuencias de los hechos y los actos derivados de la aplicación de la doctrina de Terra Nullius. Hasta el momento había prevalecido el criterio que las tierras y territorios de los Pueblos Indígenas eran  “tierras de nadie” por tanto, susceptible de apropiación, sin embargo, a partir de ahora el derecho internacional ha calificado que los hechos de desposeimientos constituyeron actos de ocupación, toma y confiscación al margen del derecho y por ellos, contiene el imperativo de la “reparación” y además este derecho está reforzado cuando señala que pudieran incluir la “restitución” como primera medida. 

Las medidas de “reparación” y la “restitución” son propias y características de un acto plenamente legítimo en derecho. En los principios generales del derecho sólo es posible restituir una cosa o un bien mueble e inmueble a su “legítimo titular” y no a “nadie” por ello, el criterio jurídico y doctrinario de Terra Nullius pierde completamente validez jurídica debido a que se ha reconocido titularidad expresamente a los Pueblos Indígenas sobre sus tierras y territorios del cual han sido desposeídos. 

El artículo 28.- no establece un reconocimiento genérico que se utiliza comúnmente en las legislaciones nacionales, como sería “los Pueblos Indígenas tienen derecho a las tierras, territorios y sus recursos”, ubicando el reconocimiento de estos derechos únicamente en un contexto de actualidad. Al contrario y, en este caso, se refiere concretamente a aquellos “territorios confiscados, ocupados, tomados, dañados sin su consentimiento libre, previo e informado” en definitiva no es cualquier “tierras y territorios y sus recursos”, sino, aquellos territorios que los Pueblos Indígenas tuvieran posesión material y regulado por sus sistemas de derecho. 

El Código Civil de origen Francés vigente en gran parte de América Latina y el Caribe, estipula que la “Ocupación” es un modo legítimo de adquirir dominio y derecho. Sin embargo, el artículo 28.- de la Declaración Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, establece (…) las tierras y territorios que fueron “Ocupados”, … sin el consentimiento previo libre e informado. Esta situación de abierta colisión normativa requiere dos cuestiones fundamentales. La primera establecer una restitución y reparación a los sujetos colectivos que han sido objeto de ocupación de sus tierras, territorios y sus recursos y en segundo lugar, una armonización y actualización de las normas del derecho civil.            
   
Existen suficientes y contundentes antecedentes de orden históricos y jurídicos sobre los actos de “ocupación”, “confiscación” y apropiación de las tierras y territorios durante toda la era colonial hispana, pero esta situación no se limitó únicamente a este periodo histórico con la aplicación del derecho común, al contrario, se intensificó y materializó con la formación de los Estados nacionales, por ello, el gran progreso del derecho internacional que, mediante una Declaración ha esclarecido jurídicamente los hechos reconociendo expresamente que hubieron actos de “ocupación”, “toma” y “confiscación” de manera continua y permanente sobre las tierras, territorios y sus recursos.      

Los actos de resistencia de movilización y de lucha que han desplegados históricamente los Pueblos Indígenas en su esencia reiteran  y subyace que la ocupación de sus territorios fueron hechos y actos sin su consentimiento, libre previo e informado. Estos requisitos contenidos principalmente en el artículo 28.- tiene por objeto sentar un precedente que, la política de “requerimiento” que impuso el sistema colonial hispano en compañía de la iglesia católica para la toma, ocupación y confiscación de los territorios de los Pueblos Indígenas no tan sólo fue injusto e ilegitimo, sino, además contrario a los derechos humanos de carácter universal y de manera específica con los derechos humanos de los Pueblos Indígenas. Tanto para el derecho internacional consuetudinario y el derecho internacional público moderno no encuentra una base jurídica sólida ni fuentes que le brinde legitimidad a los actos de requerimientos que derivó en procesos continuos y sistemáticos de despojos territoriales, por ello, el artículo referido de la Declaración se ha consensuado de esta manera cubriendo un conjunto de situaciones históricas que afectó intrínsecamente los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas y al mismo tiempo la norma internacional plantea un imperativo de reparación, restitución, indemnización justa y equitativa.   

El consentimiento libre, previo e informado alrededor del artículo 28.- por un lado, tiene por objeto caracterizar los hechos que comprendieron la confiscación, toma y ocupación de los territorios indígenas, y por otro, subraya fehacientemente que todos los actos fueron sin el consentimiento previo libre e informado y de esta manera su formulación da cuenta que se violó los requisitos esenciales de los sistemas de derechos de los Pueblos Indígenas y los principios generales del derecho aceptado internacionalmente. Como está contenido en dicho artículo pone de relieve que se utilizaron ciertos medios coercitivos para el desposeimiento de los derechos indígenas, pero, además fue realizado sin el consentimiento lo que desde el punto de vista del derecho civil sería absolutamente nulo los derechos que se han constituido sobre las tierras y territorios y sus recursos debido, a que todos los actos fueron viciados. (el autor)


El mismo artículo 28.- de la Declaración, en su inciso 2.-  señala:
“Salvo que los pueblos interesados hayan convenido libremente en otra cosa, la indemnización consistirá en tierras, territorios, y recurso de igual calidad, extensión y condición jurídica o en una indemnización monetaria u otra reparación adecuada” 

Por lo tanto, cada Pueblo Indígena en el marco de las relaciones, tanto, con los sistemas coloniales y posteriormente con los nacientes Estados republicanos sabrán “qué han convenido libremente” y “qué no han convenido libremente”, es decir, sin su consentimiento previo libre e informado. Esta parte del artículo 28.- responde a las preocupaciones de los Gobiernos y también de los Pueblos Indígenas y tienen por objeto atender a determinadas realidades históricas en el marco de las relaciones entre los Pueblos Indígenas, los sistemas coloniales y los Estados nacionales. 

Remitiéndonos a la situación del Pueblo Mapuche, tanto, en lo que hoy es Chile como en Argentina, durante el sistema colonial fue muy preciso y categórico lo que convinieron con el sistema colonial hispano, y lo convenido está claramente establecido mediante las celebraciones de un conjunto de “Tratados” que no tan solo tuvieron vigencia en la era colonial hispana, sino, se extendió a la era republicana en los Estados de Chile y Argentina. Esta situación esta suficientemente cubierto por el artículo 37.- de la Declaración.  

A la luz de la lectura del artículo 28.- inciso 2.- cuando subraya “la indemnización consistirá en tierras, territorios, y recurso de igual calidad, extensión y condición jurídica”. Además de reconocer que los territorios ocupados por agentes foráneos son derechos permanentes de los Pueblos Indígenas, del mismo modo para completar el sentido y alcance de estos derechos se señala claramente cuáles son los estándares y principios esenciales si eventualmente se efectuara una indemnización en la medida que se otorgue un efectivo consentimiento previo libre e informado de parte de un determinado Pueblo Indígena.

El mismo artículo estipula que las tierras,  territorios y sus recursos deben ser de “igual calidad y cantidad” y seguidamente debe contener certeza y protección jurídica aceptable de parte de los titulares que fueron objeto de despojo independientemente a la posesión actual, en la medida que hayan sido ocupado o poseído de alguna manera de parte de los Pueblos Indígenas. 

El articulo 28.- además de establecer la “restitución” como una condición, a la política de Terra Nillius estipula la indemnización “cuando ello no sea posible, una indemnización justa, imparcial y equitativa por las tierras, territorios y sus recursos”. La determinación imparcial es propio de decisiones de tribunales ordinarios, arbitrales  competentes en la materia sean de orden jurisdiccional nacional e internacional. En este orden la “indemnización” como acto de reparación tiene requisitos y parámetros claramente definidos en el propio artículo y se refieren a que debe ser “justa”, “imparcial” y “equitativa” estos requisitos taxativos y copulativos implican que las partes involucradas tendrán que definir lo justo, equitativo e imparcial, es decir, los Pueblos Indígenas y los Estados que deben restituir, reparar e indemnizar. 

En el contexto de la “indemnización” se estipula que además se deben incluir la utilización y los daños causados a los territorios de los Pueblos Indígenas “utilizados o dañados”. Es de conocimiento general que las tierras y territorios de los Pueblos indígenas disponen de la mayor biodiversidad del planeta y del mismo modo disponen de los recursos del suelo y subsuelo. Estos territorios han sido objeto de deforestación, apropiación de las aguas, explotación de las riquezas marítimas, extracción de los minerales y en muchos de los casos estos territorios han sido sometidos a explotación descontrolada de parte de compañías mineras, proyectos hidroeléctricos, termoeléctricos y forestales bajo el supuesto de la política de desarrollo.

El derecho a la reparación, indemnización justa, imparcial y equitativa no tan solo se refieren a los territorios ocupados, tomados y confiscados, sino, además los que fueron “utilizados o dañados” sin el consentimiento libre previo e informado de parte de los Pueblos Indígenas. Esta formulación del artículo tiene en consideración las situaciones ocurridas con los procesos de descolonización que se llevaron a cabo en las regiones de Asia y África después de la segunda guerra mundial. Estos procesos políticos en el ámbito de la aplicación de la resolución 1514 llevaron a los Pueblos a la descolonización y al ejercicio de la  autodeterminación y, finalmente concluyeron en la conformación de Estados independientes y soberanos, pero quedaron completamente empobrecidos, debido a que los procesos políticos de reconocimiento del derecho a la autodeterminación concretamente no incluyeron la reparación, ni la  indemnización justa imparcial y equitativa a favor de los pueblos que se constituyeron orgánicamente en Estados. En este orden el derecho internacional ha sido más progresivo, principalmente a cautelados nuevos derechos para una efectiva autodeterminación de los Pueblos Indígenas.   

La comunidad internacional no desea repetir la situación llevada a cabo principalmente en las regiones de África y Asia a raíz de los procesos de descolonización y autodeterminación, por ello este articulo 28.- ha sido muy concluyente que, no basta con que se reconozca el derecho a la libre determinación a los Pueblos Indígenas, si al mismo tiempo no se establece la debida, restitución, reparación y cuando ello no sea posible una indemnización justa, imparcial y equitativa, esto último constituyen las condiciones elementales para la implementación, goce y ejercicio de la libre determinación indígena.

B.-       Ejercicio y goce del derecho a la libre determinación- sistema de gobierno y/o autogobierno de los Pueblos Indígenas   

La  interlocución para el dialogo y la materialización de los actos de reparación, restitución y la indemnización, plantea a los Pueblos Indígenas imprescindiblemente una forma de organización política con estos propósitos, con la debida cobertura, legitimidad y mandato institucional referido a la autodeterminación. Esta situación tiene estos requisitos por  tratarse de derechos que afecta colectivamente a los Pueblos Indígenas, lo que en definitiva  implica un sistema de gobierno indígena.   
  
La Declaración de Naciones Unidas reconoce a los Pueblos Indígenas como el sujeto del derecho a la libre determinación, sin embargo, resulta relativamente  genérico en las actuales condiciones el ejercicio y goce de este derecho a raíz de la ausencia de un sistema organizativo coherente con el estatus de “Pueblos Indígenas” y derechamente para la concreción del derecho a la libre determinación. Estos estándares internacionales establecidos por el derecho internacional público implican una determinada forma de organización política propia y coherente con el derecho de libre determinación y siendo una de sus formas de implementación el autogobierno de los Pueblos Indígenas o la formación de gobiernos como tales.

El reconocimiento con el estatus de Pueblos Indígenas y el derecho inherente a la libre determinación de parte del derecho internacional exige formas concretas de organización política sean estas en sus formas consuetudinarias o formas de gobiernos contemporáneos con carácter clásicos para el ejercicio e implementación del derecho a la libre determinación, y del mismo modo llevar a cabo los derechos que comprende, la “restitución de tierras, territorios y sus recursos”, y asimismo, materializar el derecho a la “la reparación”, la indemnización justa y equitativa” y un “resarcimiento”.  Estos asuntos son propios de potestades y prerrogativas de un sistema de gobierno indígena y no de organizaciones parciales u organismos no gubernamentales clásicos ni aquellas que las instituciones Estatales les han concedido determinadas personerías jurídicas para su existencia. (el autor) 

A partir del reconocimiento de un conjunto de derechos colectivos en el derecho internacional y particularmente aquellos relativos a las tierras, territorios y sus recursos. Además de los sistemas de gobiernos indígenas tres cuestiones fundamentales se convierten en un imperativo para los propios Pueblos Indígenas del cual deben resolver con relativa premura, la primera, ¿Cuántas tierras, territorios y sus recursos serán objeto de la restitución?, en segundo lugar, ¿Qué se indemniza y cuál es el estándar para una indemnización justa y equitativa?, y en tercer lugar, ¿A quién se indemniza, a un grupo de personas?; ¿A una comunidad de un determinado Pueblo Indígena?, ¿A un sistema de gobierno que legítimamente se ha dado el Pueblo Indígena?. Las respuestas a estas preguntas de carácter fundamentales, están dadas en el ámbito de las potestades y competencias de un sistema de gobierno que los Pueblos Indígenas se auto-otorguen en el ejercicio y proceso organizativo del derecho a la autodeterminación.     

Independientemente a todos los derechos alcanzados internacionalmente los Pueblos Indígenas tienen un imperativo en cuanto a implementar concretamente en una de sus formas el derecho a la libre determinación y este constituye en la actualidad uno de los desafíos de mayor envergadura. El derecho a la libre determinación y su implementación es el área común para la convergencia colectiva de los Pueblos Indígenas y de esta forma se le otorgará eficacia y utilidad a la norma que reconoce sus derechos y pondrá en evidencia sus potencialidades organizativas y en virtud de ella determinar su futuro.         

sábado, 5 de mayo de 2012

Declaración final del grupo mayor de Pueblos Indígenas en el proceso de Río + 20


New York-EEUU, esta tarde concluye la Segunda Ronda de reuniones informales de negociaciones sobre el borrador inicial del documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (CDS o Río +20). La sociedad civil, integrada por los 9  grupos mayores, ha manifestado su descontento con los acuerdo y el poco avance de la negociación.
El grupo mayor de los Pueblos índigenas, representando por Hortencia Hidalgo Caceres,
la Declaración del grupo mayor de Pueblos Indígenas

Sr. Presidente y delegados 


En la  cunclusión de esta ronda de negociación el grupo mayor de los pueblos indigenas  queremos presentar nuestra precocupacion por los mecanismos y los niveles de participacion que se dan a los pueblos indigenas
La propuesta de  "economía verde" nos trae muchas preocupaciones. No aceptamos que sea utilizado por las corporaciones y los Estados para continuar replicando el mismo modelo destructivo y explotador de "desarrollo económico", que han causado las actuales crisis.

Aun nos quedan esperanzas que Río + 20 puede ser una oportunidad para un cambio paradigmático, civilizatorio, donde  los pueblos indígenas  expresemos nuestros propios conceptos holísticos de desarrollo en el contexto de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, y tomando en cuenta la equidad, los derechos humanos y los principios tradicionales del conocimiento y el concepto de bienestar definidos por los propios Pueblos Indígenas. Nuestras propuestas de desarrollo con cultura, identidad, libredeterminacion.
                                                                                   
Orientar a un Desarrollo Sostenible con cultura. Este  debe ser el cuarto pilar del desarrollo sostenible. Eso no lo podemos confundir con flolklor ,  desde  este  pilar podemos aportar el conocimiento tradicional para el verdadero desarrollo sostenible. Donde se deba  garantizar el respeto, la protección y el fomento de los conocimientos tradicionales y los modos de vida sostenibles de los pueblos indígenas.
Es fundamental el Respeto a nuestro derecho al Consentimiento Libre, Previo e Informado.
Para nosostros es vital que se consideren los derechos de la madre Tierra, por que ella es nuestra fuente de vida, espiritualidad, sabiduria y conocimiento. En  ella encierra la vida y la armonia que tenemos los seres, por eso es nuestro deber protegerla.
Por lo  tanto el texto de Rio + 20 debe considerar sus derechos y proteccion para garantizar  la vida para las futuras generaciones. 
Muchas Gracias

jueves, 3 de mayo de 2012

Pueblos indígenas reiteran que la economía verde no puede ser un enfoque privatizador ni mercantilista y plantean el reconocimiento de la Madre Tierra.


En la intervención de los grupos mayores: Pueblos Indígenas en el Grupo de Trabajo I sobre Economía Verde de la Segunda Ronda de reuniones informales de negociaciones sobre el borrador inicial del documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (CDS o Río +20), estuvo a Cargo de Miguel Palacín Quispe,Coordinador General de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas(CAOI). 

Tres principios fundamentales plantearon los pueblos indigenas  -        
El reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra
-       Promover las diferentes economías como son las economías comunitarias.
-       Que la economía verde no puede tener un  enfoque privatizador ni mercantilista

Declaración

Miércoles 2 de mayo del 2012

Distinguido presidente y delgados  todos

En el marco de las discusiones sobre la economía verde, los pueblos indígenas somos de la opinión que el Acuerdo de Río+20 debe apoyar y promover las diferentes economías como son las economías comunitarias. Al impulsar una sola economía verde, se impondría un marco de desarrollo desde arriba hacia abajo, lo cual impide el desarrollo sostenible.


Los pueblos indígenas reiteramos que no se puede en absoluto vincular una definición de la economía verde a un enfoque privatizador ni mercantilista de los bienes naturales, a laapertura a mercados de carbono o algo parecido


Los pueblos indígenas reconocemos que el planeta esnuestra casa y nuestra fuente de vida. Para lograr el desarrollo sostenible yla erradicación de pobreza, proponemos el reconocimiento de los derechos de laMadre Tierra, siendo éste un instrumento para forjar el buen vivir en armoníacon la naturaleza.
Gracias.

Hortencia Hidalgo Caceres
Comunicación RMIB-LAC
hortenciahidalgo@gmail.com 




Ver video:

miércoles, 2 de mayo de 2012

Segunda Ronda de reuniones informales de negociaciones sobre el borrador inicial del documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (CDS o Río +20


El lunes, los delegados reanudaron las negociaciones informales sobre el proyecto de documento final 0. Grupo de Trabajo 1 se centró en la Sección III (economía verde). Grupo de Trabajo 2 secciones consideradas I (Preámbulo / puesta en escena), II (renovación de los compromisos políticos), y IV (IFSD).

Por la mañana la sociedad civil,  tuvo  la oportunidad  a traves de los
 representantes de grupos principales , dar su declaracion entre los que se encuentran particpando: pueblos indígenas, mujeres, infancia y juvenrtud, trabajadores y sus sindicatos, campesinos, comercio y la industria, comunidad cientifica y tecnologica, autoridades locales y organizaciones no gubernamentales.
Declaraciones:

Bureau Meeting  with Major Groups 8am-10am Mon 30th April 2012
Statement by Indigenous Peoples 
Read by Ms Imogen Ingram, Island Sustainability Alliance CIS Inc., COOK ISLANDS

Co-chairs, members of the Bureau, distinguished delegates, fellow major group representatives
On behalf of indigenous peoples,  
First, 
We acknowledge Paragraph 17 on the meaningful involvement and active participation of all Major Groups. Furthermore, we welcome  the agreement on  Paragraph 21 about  the importance of  indigenous peoples’ participation in achieving sustainable development , and recognizing  the importance of the UN Declaration on the Rights of Indigenous Peoples.  We see this paragraph as a positive step towards more fully integrating human rights and sustainable development in the Rio Outcomes.    

Second,
Indigenous peoples’ abiding survival is supported by our cultures, providing us with social, material, and spiritual strength. We are able to sustain sound management of ecosystems and sustainable use of biodiversity  when  traditional knowledge and governance systems are enhanced and restored.  Similarly, we believe  that all societies must foster cultures of sustainability, and that  Rio +20 should highlight the cultural, moral and ethical dimensions, as fundamental,  in the transition to sustainable development.

The ethos to respect nature  and to take only what is necessary for subsistence and good living ,  finds expression in  indigenous conceptions of sustainable development  - such as “sumak kawsay” , and “buen vivir”.

 The Rio political declaration must strongly support diverse local economies as cornerstones of  plural “green” economies. To focus on a single green economy, reinforces the tendency to impose top-down, “one size fits all” development, rather than to foster economic diversity which enhances local livelihoods and occupations, alleviates poverty, and operates using participatory decision-making and governance systems. 
To address the current problems, we call for a multi-disciplinary knowledge platform, not limited to science but valuing diverse knowledge systems.
CST 97 sext describes  mining as a way for  sustainable economic development and poverty alleviation. But we need to recognize that mining has resulted in contamination of water, soil and air and has led to adverse health impacts, and the dislocation of whole communities.   For many indigenous peoples, clean-up of contamination from past mining activities is needed to restore their lands, territories and waters.
In countries with a mining sector, we call for implementation  of comprehensive legal and regulatory frameworks and policies which would significantly reduce the social and environmental impacts of large-scale commercial mining and unconventional gas activities and the establishment of  mining moratoria  or “no-go zones” to protect critical biodiversity and food production areas, including in small islands, watersheds and indigenous lands.
CST pre70 on energy including large  dams is of concern to indigenous peoples, in many parts of the world.

Any promotion of renewable energy (such as hydropower projects) and mining-related initiatives within lands, territories and waters of indigenous peoples should consistently uphold the right of free prior and informed consent, among others.

In summary, we reiterate the need for consistent application of Para 17 and Para 21, especially where new activities are proposed with regard to mining, energy, water, forestry and biodiversity.   The UN Declaration on the Rights of Indigenous Peoples serves as the minimum international framework  to be implemented  in relation to the lands, territories and waters of Indigenous Peoples,  together with  other relevant international agreements  and commitments, 

Thank you.
5TS New York, 30 April 2012
JOINT STATEMENT BY WOMEN, INDIGENOUS PEOPLE AND WORKERS AND TRADE UNIONS MAJOR GROUPS
On the occasion of the meeting of the Rio+20 Bureau with Major Groups
Read by Grace Balawag, from Tebtebba (indigenous Peoples’ International Centre on Policy Research and Education) and Organizing Partner for  the Indigenous Peoples Major Group
Ambitious and Just Transitions to the Futures We Want
 Co-chairs, members of the Bureau, distinguished delegates, fellow major group representatives
 On behalf of indigenous peoples, women and trade unions, I would like to share with you some ideas which found strong consensus among us.
 Our world is wealthy on natural and human diversity, and our three groups are an example of the latest. This has not been a barrier for agreeing on key elements of the way forward.
 We ask you to go beyond the differences apparent in the negotiations, and think what your people and future generations need the most, and what can Rio+20 do for them: a reinvigorated commitment to their rights, with a coherent, ambitious and rights-based framework for action.
 We have two key messages:
 First, Rio+20 must be based and framed on rights that represent the heritage of years of negotiations at the international level, as well as national and local struggles. We are talking about human rights, rights of workers, women’s rights, indigenous peoples' rights, we are talking about peoples' empowerment and participation which are the wellspring of sustainable development. These rights guarantee the capacity of each one of our communities to live in freedom and prosperity, while guaranteeing respect for diverse ways of living, diverse jobs,  and diverse economies.  Rio+20 is part of a long history of global governance, and as such, must build on those milestone principles in sustainable development:  precaution, polluter pays, common but differentiated responsibilities and respective capacities.  These principles and rights belong to the Rio heritage which must be retained, strengthened, and restated with renewed political will.
 Second, we also expect Rio+20 to deliver on those rights and principles by articulating new elements in the sustainable development agenda. And we have some ideas and concrete proposals.
 Rio+20 must integrate the social, economic and environmental dimensions of sustainability, and expand to incorporate the cultural and ethical values of equity and justice.  Decisions must satisfy progress across all dimensions of sustainability: if it implies trade offs, we ask you to re-think again and find holistic solutions.
 Rio+20 could move forward on new ideas such as non privatisation of the commons, like water, the no-go zones for mining and extractive industries, the idea of no-regression on previous commitments, the creation of a participatory multilateral mechanism to evaluate other new technologies for their environmental, health and socio-economic impacts.
 Rio+20 must also be the place where initiatives are taken to make diverse local economies, transformed workplaces and communities, the heart of the sustainable development agenda.
 This requires the adoption of a right-based framework for sustainable development also for the post 2015 development agenda.
Each of the three MG representatives will give concrete proposals how these rights should be implemented, and how Rio+20 should agree on these implementation proposals.
Thanks for your attention

jueves, 9 de febrero de 2012

Mujeres Indígenas solidarizan con pueblo Ngobe de Panamá

COMUNICADO

RED DE MUJERES INDIGENAS SOBRE BIODIVERSIDAD DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE



La Red de Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad y sus organizaciones afiliadas por este medio expresa su total rechazo y su protesta enérgica ante las acciones cometidas en contra de los hermanos y hermanas del pueblo Ngobe, la violación de los derechos humanos que están sufriendo por esta resistencia para defender sus tierras, territorios y recursos no solo es contra ellos, sino contra todos los pueblos indígenas de Panamá y del mundo.

En pleno siglo XXI, cuando los países, en esta caso Panamá ha firmado, adoptado los instrumentos internacionales de derecho, donde se contempla la protección de los derechos de los pueblos indígenas, se sigue violando y pisoteando la dignidad de todo un pueblo, que su único delito es defender sus vidas y las de sus futuras generaciones.

Por lo tanto desde este espacio internacional de mujeres indígenas, exigimos al gobierno de Panamá, al Sr. Ricardo Martinelli, que cese todo tipo de represión, tomando en cuenta que allí están presentes también mujeres y niños, que solo quieren que se le reconozca sus derechos más elementales ante la amenaza que representa estos proyectos de explotación de sus recursos mineros e hídricos que se encuentran en sus tierras y territorios.

Por lo tanto le solicitamos que demuestre esa voluntad de tomar en cuenta y de buscar una solución a esta situación, incluya nuevamente el artículo 5 de la Ley 145, que fue excluido. Por medio de la violencia y represión no solucionaremos esta situación que ha cobrado la vida de los hermanos Ngobes.

Solicitamos a la comunidad internacional, a la sociedad civil, a las organizaciones solidarias que estemos en alerta y vigilantes de que se cumpla este acuerdo que se ha firmado por parte del gobierno y no se vuelva a repetir esta situación de violencia contra los pueblos indígenas en Panamá y toda América Latina.



Estudios Multidisciplinarios Aymara – Bolivia

Organización de Mujeres Unidas por la Biodiversidad de Panamá.

Juventud Indígenas Argentina - Argentina

Consejo Autónomo Aymara – Chile

Fundación Para la Promoción del Conocimiento Indigena (FPCI)

Red Indígena de Turismo de México (RITA)- México

Jóvenes Organizados para Vivir en Equilibrio con Nanaguadule (Madre tierra) JOVEN

Andes Chinchasuyo – Ecuador

Guaman Poma Ayala y Luz y Vida- Ecuador

Secretariado internacional de pueblos indígenas capitulo chileno – Chile

Organización indígena kelwo Chiloé – Chile

Red Nacional de Pueblos Indígenas (REMPO) – chile

Consejo de Mujeres Indígenas y Biodiversidad de Guatemala – Guatemala

Asociación Ak´Tenamit – Guatemala

Asociación Indígena Wilunche – Chile
Asociación Mapuche Meli Newen Mapu – Chile

Comunidad Mapuche Francisco Trecan – Chile

Comunidad Mapuche Francisca Lienlaf Viuda de Calfin – Chile
Fuerza de Mujeres Wayuu – Colombia

Consejo Territorial DIUNAT-Honduras

Organización de Mujeres Indígenas de Boquerón- Paraguay

Centro Nacional de Cooperación y Desarrollo Indígena y Social YANAPANAKYU – Colombia

Fundación Wayuunaiki – Venezuela

Asociación de Mujeres Indígenas de la Costa Atlántica (AMICA) - Nicaragua

Cabildo Uitoto de Bogotá - Colombia

Rescate Ancestral Indígena Salvadoreño (RAIS) - El Salvador




Abya Yala Febrero del 2012